No siempre es posible estar cerca de los grandes. Y, sin embargo, a veces, las estrellas se alinean para que sucedan cosas fuera de serie. Así, fue tener la posibilidad de ser parte de dos Majors como greenkeeper en menos de un año. Por Matías Romoli, Superintendente Pilar Golf Club.
La entrada Ser greenkeeper en Majors: The Open y US Open se publicó primero en AAG.
Este fantástico viaje fue posible gracias a la invitación extendida por la USGA y R&A, (para su Volunteer Programme y el Championship Agronomy Programme, respectivamente) al haber sido anfitriones en Pilar Golf de la primera y décima edición del Latin America Amateur Championship (LAAC).
Aunque pareciera irreal, al tiempo que durante julio de 2025 me adoptaba la tranquilidad de la campiña norirlandesa y ciudad costera de Portrush en The Open, sólo once meses después, aterrizaba en la ciudad más vibrante del mundo para el USOpen 2026.
Royal Portrush y Shinnecock Hills son campos de golf que se erigen de manera indiscutible como algunas de las máximas pruebas del espíritu competitivo del golf, y más aun con el set-up requerido para un Major. Ambos campos son diseños links de golf, en donde el viento es uno de los grandes obstáculos de la genialidad a superar, tal como lo son las ondulaciones de sus maravillosos greens o la posición de sus estratégicos bunkers.
Aunque desde aproximaciones ligeramente diferentes, el USOpen y The Open comparten la distinción de ser los exámenes más exigentes del planeta.
El US Open se concibe como el pináculo de la ciencia aplicada a la disposición del torneo, la tecnología y la precisión sobre el terreno. Todo esto, es necesario para lograr “the toughest test in golf” al exigir a los mejores jugadores del mundo tener variadas y distintas tácticas para lograr navegar el campo presentado. The Open, quizás, se abraza más a la imprevisibilidad, y una mayor comunión con las condiciones naturales. Sin embargo, es importante notar que el Major “Forged by nature” tiene su enorme impronta agronómica detrás.
Lejos de competir, esta dicotomía enriquece al deporte, demostrando que existen caminos distintos, pero igualmente grandiosos para definir la excelencia en el golf.
La filosofía que rigió al Open en Royal Portrush en 2025, estuvo especialmente ligado a la sustentabilidad. En una era donde la conservación de recursos es vital; por el clima intrínseco del norte de Europa, el campo se destaca por su bajo consumo de agua, agroquímicos y fertilizantes, dependiendo en gran medida de los ciclos naturales de lluvia (es muy alta la posibilidad de tener lluvias suaves todas las semanas). Esto requiere también que la mano de obra sea altamente desarrollada y precisa en su labor. El césped, completamente de Festuca rubra, se encontraba con el verde esmeralda intenso gracias a un impecable manejo de la nutrición del suelo. El rough, salvaje y alto combinando Marran grass y Brakens (Poaceas y helechos respectivamente) con un fairway impecable, otorgaba a la vista, distintos tonos de verde; un aspecto que en otros lugares podría considerarse imperfecto aquí representaba la autenticidad pura del juego.
Esto no significa, bajo ninguna circunstancia, que el Open descuide la ciencia del suelo. La gestión agronómica en un links es un arte sutil y de alta complejidad. Los greenkeepers británicos poseen un conocimiento profundo de la biodiversidad local; su trabajo no consiste en eliminar la variabilidad, sino en gestionarla.
En sintonía con esta mentalidad más sostenible, la R&A opta por una infraestructura que utiliza menos voluntarios (menos de 20 greenkeepers durante la semana del torneo) y una cantidad justa y necesaria de maquinaria de primer nivel; entendiendo que la esencia del golf clásico y el paisaje norirlandés van a lograr la otra parte del trabajo.
En otro camino, pero hacia el mismo destino, se sitúa el USOpen. Un evento donde la USGA y Shinnecock desplegaron todo su potencial. El campo, con sus greens de pradera: mezcla de festuca, bentgrass y poas; sus fairways con grandes desniveles y junto sus roughs de festucas altas, recuerda espectacularmente a muchas zonas de la isla de Irlanda. Por lo que el paisaje en cierta medida en ambos torneos guardaba cierta similitud. En el USOpen, es impactante el uso de la ciencia y la tecnología a disposición de diseñar la prueba de golf más exigente del mundo. Es todo lo que un agrónomo puede desear, se trabaja con la naturaleza, pero logrando que ella esté en sus propios términos. Para ello, los agrónomos junto con el superintendente se encuentran permanentemente midiendo y analizando datos; ya sea examinando sensores de humedad para los greens (como es la norma en todo el mundo) sino, además un monitoreo constante de los fairways con el objetivo de lograr ofrecer las condiciones más firmes posibles, análisis de datos meteorológicos, para llevar el campo al límite, pero siempre en forma justa. El riego de los fairways en forma manual y los detallados programas de pulverizaciones, incluso horas antes del torneo, convertían a los fairways en una extensión de los greens, tanto en calidad de manejo y horas hombre invertidas.
Para lograr este nivel de detalle, el USOpen, no sólo despliega su “american muscle” sino además el poderío logístico de un ejército bien aceitado e imponente de voluntarios (100 greenkeepers), y un despliegue de staff (40 personas solo para el campo de golf) e infraestructura que transformó al club en una verdadera ciudad tecnológica durante unas semanas.
En ambos torneos el trabajo de greenkeeper voluntario se basa en ponerse a disposición del superintendente del campo para lo que sea requerido. En este nivel de detalle ninguna tarea es poco importante, ni librada al azar.
Un gran campeonato requiere de un gran staff, y éste debe estar bien coordinado. Para ello, en ambos torneos, la práctica y la repetición (y la mejora a través del ajuste) son componentes fundamentales en donde los greenkeepers debíamos estar en un determinado momento y lugar preciso para completar cada una de las tareas, ya que otras, venían inmediatamente detrás en el orden de avance.
En los Majors, los días arrancan muy temprano. Los trabajos de preparación, inician de noche (04:00 am), mientras el sol se alza sobre el campo. En estos primeros días, las tareas como greenkeeper fueron diversas; desde cortar tees de salida tanto con greeneras manuales como autopropulsadas, rolar greens, levantar piques en greens con agregado de semilla y ajuste de detalles finos durante el Open (2025); mientras que en el USOpen el trabajo principalmente consistió en el trabajo en lomas y entornos, junto con la enorme puesta a punto de los bunkers, que debían estar perfectos. En ambos casos, todo a la par del staff del club, en donde al mismo tiempo absorbíamos conocimientos en cuanto a las exigencias de cada torneo y, a aprender como realmente es el manejo del campo. Cada uno con sus similitudes como Links y su manejo particular.
Algo que muchos golfistas no conocen es que, en realidad, la presentación de la cancha no se dispone para los primeros jugadores en pisar el tee del hoyo 1, como uno podría suponer. El esfuerzo y disposición se realizan para el equipo de Oficiales de Set up de los torneos. Ellos son quienes van por delante de los jugadores y tienen la responsabilidad de ser los evaluadores finales del campo; y, quienes determinan o solicitan modificaciones para obtener los mejores parámetros posibles de juego. Por lo tanto, nuestro esfuerzo se concentraba en tener los primeros hoyos del campo listo a las 06:00 am, asegurando que los tees, fairways, y greens estuvieran inmaculados para los mejores golfistas del mundo.
En conclusión, el encanto de estos dos Majors radica justamente en sus semejanzas y también en sus asimetrías. El Open, en cierto punto abraza un poco la imperfección, la ecología y el romance de jugar la pelota tal como descansa. Parte de su encanto son un rough impredecible y vientos cambiantes de las ráfagas marinas. Es el triunfo de la adaptación al lugar por sobre el control del mismo.
El US Open, por su parte, celebra la ingeniería humana, la exigencia máxima y la unión del deporte como espectáculo para brindar grandes emociones. Es un manifiesto a la capacidad agronómica para desafiar los límites del rendimiento a través de la ciencia. Es una estratagema en donde el conocimiento se pone al servicio de la organización y permite elevar el estándar del deporte.
Son dos caras de una misma moneda: torneos y campos legendarios que demuestran que, en el golf, existen caminos muy distintos para alcanzar la grandeza en su presentación.
No quisiera dejar de comentar el monumental logro y reconocimiento a los superintendentes de Royal Portrush, Graeme Beatt y Jon Jennings de Shinnecock Hills por presentar tales puestas a punto en sus campos y fundamentalmente por lograr enormes equipos de trabajo, tanto de Staff como de conformación de voluntarios.
Dos viajes de una vida, todo en 12 meses.
Muchas gracias a Pilar Golf, R&A, USGA, AAG por apoyarme en estas aventuras.
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